sábado, 14 de enero de 2012

WINSTON MORALES CHAVARRO - UN HERMANO DE LA POESÍA


 
La cuestión central de esta historia es la siguiente: ¿Cómo escribir la introducción de una entrevista al poeta colombiano nacido en la ciudad de Neiva? ¿Escribirle - según sus palabras - a esas dos fuerzas superiores que lo definen como sustancia y como creación, escribirle al hermano amigo poeta de la vida o hacerlo para un tal Winston Morales Chavarro? Sólo dejaré que sea mi corazón el que trace la tinta sobre estas líneas invisibles del alma, si es que el alma representa algo de verdad. Cada letra será impresa con el pulso universal que rige esta cuestión. ¿Hablar de la obra? ¿Qué puedo agregarle a su trabajo de gran poeta? Winston Morales Chavarro tiene que ser absorbido por cada uno de nosotros. Leyéndolo nos encontraremos con la esencia de su realidad. Lean su maravillosa herejía poética. No pierdan la oportunidad de encontrarse con un ser humano de una extrema sensibilidad que viaja en terrenos inmateriales manejando una claridad de criterios con mucha inteligencia.
 
Desde ese presente perpetuo que nos marca el poeta, les escribo con palabras eternas para reflejar mi admiración por el hermano, para rendirle un humilde y merecido homenaje por el valor de su obra literaria y la pureza de su amistad. Tuve la dicha de conocerlo allá en la belleza de Villavicencio, Colombia, y compartir unos días de intensa locura de vivir inmersos en la plenitud de la poesía. Y ahora me siento pleno de poder mostrarles su pensamiento, su forma de ver las cosas, para que descubran el centro de este bello personaje enorme de talento. En su voz se encuentra la voz de otros tantos que han trascendido la eternidad atravesando las barreras del no tiempo para introducirnos en el mundo de lo fantástico. Agradezco la presencia de la no presencia de este sujeto que: “en el fondo sabe perfectamente que es sólo una herramienta, un filtro por donde vienen las cosas que quieren y necesitan narrarse en la atmósfera humana.”
Winston nos sumerge en el mundo onírico de Schuaima, donde abunda la riqueza de una poesía tramada con maestría, trabajada desde un estado mental de perpetuidad mágica. Nos hace transitar por la filosofía trascendental de Aniquirona, movido desde el conocimiento surgido de todas las fuentes primigenias, ofreciéndonos un conocimiento antiguo donde resalta el poder de la poesía, la muerte, la naturaleza de lo femenino. El poeta nos transporta de nuestra realidad hacia la fascinante aventura de conocer el universo creado por esa sustancia que habita en su cuerpo. Ingresemos en la poderosa esencia de Winston Morales Chavarro y dejemos que su tinta nos transporte por la majestuosidad de esos mundos.

Juan Pomponio, Ranelagh, Buenos Aires, 8 febrero de 2009

 
ENTREVISTA

¿Quién es esa entidad o ser o cómo quieras llamarlo que habita en el cuerpo de un hombre llamado Winston Morales Chavarro?

Winston Morales Chavarro es un sujeto compuesto de varias esencias. Sobresale, eso sí, dos fuerzas superiores que lo definen como sustancia y como creación. Aniquirona, su parte femenina, y Alexander de Brucco, su parte masculina. Como el género está en todo; Todo tiene sus principios masculinos y femeninos, Aniquirona y Alexander de Brucco establecen un equilibrio, una absoluta correspondencia. En el reconocimiento de esas fuerzas que vienen con Winston desde siempre, desde la infancia del hombre-presente, ha elaborado una escritura que de alguna manera describe el mundo suprafísico en el que lo sitúan esas presencias. Schuaima es el reino onírico (si puede llamársele así) de Aniquirona, y Alexander de Brucco es el explorador, el viajante, el caminante, el eremita.
Ha vivido a través de ellos, a través de sus ojos y sus manos, los elementos de Schuaima, las ideas y las palabras de Aniquirona, la escritura de Alexander de Brucco.
Puede decir que es una especia de receptor, un embudo por donde entran las cosas de ellos. Un simple instrumento en una pugna interminable por vencer el ego de creerse autónomo, creador de un mundo que existe en unos planos distintos al terrestre. En su humilde visión, a veces se siente un escritor, en ocasiones cree ser el hombre que traza unas líneas, cuando en el fondo sabe perfectamente que es sólo una herramienta, un filtro por donde vienen las cosas que quieren y necesitan narrarse en la atmósfera humana.



¿Cuál es el recuerdo más fuerte de tu infancia? Cuéntame un poco sobre ella. Lo que tú quieras.

 
Mi infancia aún no ha terminado. Los adultos odian ese estadio de la vida, se quejan de él, de la inmadurez y la estupidez que enarbolan los niños. No entiendo eso de las edades, las siete edades del hombre. Para mí existe un presente perpetuo, perenne; soy todas las edades y todos los tiempos, también todos los espacios. El mundo de los adultos es aburrido, demasiado cuadriculado, formal. No hay una cosa más terrible que un hombre abnegado, formal, laborioso, correcto. Yo prefiero las cosas simples, ir por la vida con la máscara que tengo desde la noche de los tiempos. Me gusta hacer cabriolas, gozo la belleza, amo plenamente, disfruto de la luz. Ahora, a mis 39 años, he conocido la luz. Y esa luz me ha cambiado, ha variado mucho de mis juicios, de mis inclinaciones, de mis emociones. Ahora manejo un poco mejor al Winston emocional, trato de moverme sobre la línea delgada de la vida.
 
Tengo una imagen que es recurrente. Hace quizás 34 soles terrestres, vivía con mis padres en una casa de dos pisos. Nosotros habitábamos el segundo. Papá y mamá estaban recién casados. Mi hermano aún no nacía, por lo que deduzco que yo no pasaba de los seis. Yo dormitaba en medio de los dos (todo hijo a esa edad destruye los lances eróticos de sus padres). Al lado de la cama, reposaba una bacinilla. Al levantarme hacia ella, sorprendí a un enorme gato negro que bebía de los orines. Por supuesto no me asuste; un niño a esa edad no maneja criterios sobre el bien y el mal. Al espantar el animal, éste se levantó, saltó sobre el lavaplatos y se introdujo por la rendija, escapando ante mi mirada atónita. Esa imagen, esa presencia, ese fenómeno marcó para siempre mi existencia. Nunca pude responder el interrogante, sobre todo porque la rendija tenía una malla que servía para retener los sólidos y desperdicios que caían sobre el lavaplatos.
A partir de ese momento, he estado atravesado por el esoterismo, la magia, el ocultismo. Desde que uso la lectura de lo escrito (el código humano que intenta representar al mundo) he devorado toda clase de textos, libros, antologías que me hablen de esos grandes posesos, iniciados e iluminados. No me creo uno de ellos, soy apenas un aprendiz de las palabras, un hombre que conoce sus limitaciones porque aún no ha renunciado al barullo del mundo.


¿Cuándo llega por primera vez la poesía en tu vida y te diste cuenta que tu camino eran las letras?

Fui un niño de padres separados. No obstante, mi padre era un lector desaforado de historietas y de comics. Todos los días llegaba a casa con siete u ocho cuadernillos, entre los que destacaban Kalimán, Arandú, El Santo, Memín, Lágrimas y risas, Condorito. Las revistas aparecían en nuestro domicilio los lunes, y yo las estaba releyendo los miércoles. Esta ha sido quizás la única herencia material que recibí de mi padre. Cuando él se fue, las revistas se quedaron en casa con nosotros. Como ya no había quien las comprara yo las releía y releía hasta aprenderme de memoria muchos de sus capítulos. Más grandecito, insté a mi madre a que me comprara una colección de libros de grandes aventuras. Pese a las limitaciones económicas de mamá, ella accedió. Entonces comenzaron a desfilar por mi cuarto los rostros de Ian Fleming, Alejandro Dumas, Julio Verne, Conan Doyle, Robert Louis Stevenson, Emilio Salgari, Edgar Rice Burroughs.
Luego de esto, estando en la escuela, en tercer grado de primaria, me encontré por primera vez con un texto poético. Era un texto que hablaba del tráfico. Ese día sentí un estremecimiento inexplicable al comprobar que las palabras tenían música, llevaban ritmo en sus entrañas. Allí fue mi encuentro con la poesía. Allí mi encuentro con la escritura. La poesía me hablo a partir de sus sonidos, de sus concomitancias secretas. Desde aquella mañana, ha sido imposible apartarla de mi vida.

¿La mente de un verdadero poeta funciona en otro nivel de conciencia? ¿Cómo percibes la realidad que te rodea? ¿La palabra es un impedimento para conectarse con lo real que tu crees que es la verdad? ¿Hay una verdad?

Esta pregunta es bastante compleja. La realidad no es sino una representación de mi interior. Tal y como soy por dentro, tal y como percibo las cosas, así es mi realidad. A veces, en ocasiones, un poco convulsionada. Pero sólo unas pocas veces. He procurado ser feliz, vivir en correspondencia y en equilibrio. Esa es mi búsqueda más preciada. La libertad, la tranquilidad, la autonomía de espíritu. Mi realidad, por ejemplo, pretende ser una realidad objetiva, ecuménica, conectada con una realidad trascendental, la realidad de la naturaleza y no la realidad del hombre.
Hace poco, una periodista colombiana me respondía un interrogante de esta manera: “La realidad nacional es monotemática, por eso los noticieros se ocupan de las mismas cosas”. Quedé perplejo. Mi pregunta se centraba en lo aburridos que me parecían los noticieros nacionales, porque todos los días se encargaban de presentar una “realidad” idéntica, monotemática: deportes, política y espectáculo. Y en últimas, los deportes a veces se presentan como política y la política como espectáculo.
No creo que la realidad, esa “realidad” que muestran los medios sea la única. Cada ser humano vive su realidad, su propia realidad. Sea la violencia, el hambre, la tiranía, el arribismo. Cada una es el resultado del mundo interior de quien la vive. Hay una realidad trascendental, una realidad que está más allá de consideraciones humanas, una realidad que se nos escapa, que se hace menos visible a los ojos de la razón.
Mi realidad se vincula con el amor, con la libertad, con un mundo sin prejuicios, menos racional, más intuitivo, más armónico. “La realidad” social está suspendida sobre unos paradigmas, estrechos edificios a partir del lenguaje, la ideología, la política, la religión. Trato de escapar de esas verdades “absolutas” y homogeneizantes. Me esfuerzo por escuchar voces secretas, la música del silencio, el arpegio de la noche.
El lenguaje es una aproximación a la realidad, una interpretación del mundo. Pero el lenguaje se ha enfriado, se ha tornado mecánico, ha perdido su misterio, su esencia, sus quintaesencias. Ahora, no sé por qué extraña razón, creo más en el silencio, o, por lo menos, trato de armonizarme en el silencio, de comprender sus cartografías, sus caminos. Esa es la verdad, aquella incomprensible, inabarcable, desde los ojos del hombre.

¿Quieres contarme tu primera vez en el amor? ¿Recuerdas el rostro de esa muchacha?

El rostro del amor es imperceptible a los ojos del poeta. El poeta apenas lo intuye, se acerca a él. Mi primera vez en el amor, el amor que asoma, fue a través de una experiencia onírica. Fue la aparición de Aniquirona, una mujer que me dictaba versos y a la cual veía sin ver. Jamás pude ver su rostro. Y digo pude porque hace años no la veo, ni siquiera la sospecho. Esa mujer onírica –si acaso no es más real que quien esto escribe-, tenía una fisonomía, pero jamás pude ver su rostro, su cara. Alguna vez la vi con un amuleto y ella se fundía con la madera, con una mesa de madera. Eran una sola. Casi puedo verla en su totalidad, tenía una apariencia indígena. Creo que ese es el amor, el amor que se levanta sobre raciocinios culturales, al modo de Platón. Lo demás es capricho, pasión, deseo. Y conste que los he sentido muchas veces. Los he sentido y los he gozado, vivido, bebido. He bebido de sus mieses. Y he visto la luz muchas veces. La he tocado. Creo que todas las mujeres están en una. Cuando uno besa, acaricia, ama y posee a una sola –no importa que sea la menos bella, según el concepto occidental de lo bello- las está amando, como género, a todas.
Cuando uno ultraja, la ofensa, la ignominia, será para todas.
No es necesario –eso ya lo he comprobado-, que las bocas se afanen por transmutar.

La mujer es dinámica, mutable.
Hoy no es la de ayer; la de hoy no será mañana.
Lo femenino está en todas y como fuerza, como energía, como descarga, vive en permanente rotación, traslación por un eje que nunca será el mismo.
Esta mujer que amo –y acaso conozco, acaso retengo- es todas las noches otra.
Esa ilusión de Don Juan –que realmente buscaba a la mujer y no a lo femenino- está ataviada de dolor e impotencia.
Siempre estará esa energía en nuestras manos cuando una sola esté a nuestra merced.
El hombre tiene la edad de la mujer que acaricia, diría alguien.
Me atrevo a algo distinto: el hombre tiene la edad de todas las mujeres.

Si tuvieras a un líder político o religioso frente a ti ¿Qué le dirías?

Nada, ellos no escuchan, y, lo peor, no entienden. El ego de un político los hace “sabios”. Y darle consejos a un político es una bobería. Un líder religioso, que es casi lo mismo, no recibe consejos, los imparte.


Deja un mensaje, si tú quieres, para todos aquellos seres humanos que leerán tus palabras en El Perfil Latinoamericano.

Hermano, los consejos los dan los psiquiatras, y estoy muy lejos de parecérmeles.

¿Para qué sirve una entrevista?

Una entrevista sirve para muchas cosas. Para mentir, para especular, para mostrarme, para proyectarme. Una entrevista es un espejo: refleja cosas reales y monstruosas. Refleja mi vanidad, mi “superioridad”, pero también refleja mi desnudez, mi fibra interior. Y es muy probable que esa desnudez no le guste a muchos, como puede que les guste mi vanidad y la acepten como un exordio, como verdad absoluta. Una entrevista es peligrosa como un cuchillo. Pero también los espejos suelen ser útiles.

Dime la verdad poeta. ¿Este fue un cuestionario rígido, absurdo y sin vuelo?

De mucho vuelo. Las entrevistas nunca serán rígidas, rígidas son las respuestas, el alma de quien responde.

ENTREVISTA EN LA UNIVERSIDAD DE LA CALABRIA.

UNIVERSIDAD DE LA CALABRIA

FACULTAD DE LITERATURA Y FILOSOFÍA

por Antida Vetrano


—Antida: CRONICA POETICA DEL HUILA è un saggio contenente il suo pensiero critico?


—W. M. Chavarro: Questo libro è un lavoro di raccolta di scrittori della regione colombiana Huila, ma non sono io l'autore; è un libro di un mio amico scrittore: Pedro Licona.


—Antida: Lei si identifica nelle ideologie di qualche corrente letteraria?


—W. M. Chavarro: Ho sempre amato la narrativa, soprattutto la poesia narrativa, vale a dire quella poesia che racconta di grandi cose, epica, novelle, quella scritta con il sangue. La poesia fotografica, quella del semplice istante, dell'amore effimero, mi annoia. Quando scrivo poesie stilo relazioni. ANIQUIRONA può essere intesa come una novella, così come SCHUAIMA Y MEMORIAS. Nelle mie novelle l'elemento principale è la poesia. Deve trattarsi di opere di essenza, di naturalezza letteraria. Mi piacciono Milton, Dante, Apuleio e Virgilio. La mia poesia si propone di definire un mondo strettamente personale, intimo, e ciò è possibile solo attraverso la narrativa. Non mi identifico in nessuna corrente o scuola, anche se devo dire che amo il Romanticismo tedesco, il Simbolismo francese, il Surrealismo. Una delle caratteristiche della post—modernità è che le correnti o le scuole sembrano aver perso la loro importanza, il loro dinamismo. La mia unica scuola o corrente è la parola.


—Antida: Ha un elemento naturale (Aria, Terra, Acqua, Fuoco) preferito che usa di più nelle sue poesie?


—W. M. Chavarro: Direi che tutti gli elementi sono compresi nella mia poesia, ma non solo, poiché attribuisco grande rilievo anche agli elementi primordiali. Ed ai quattro elementi naturali ne aggiungerei un quinto: l'etere. Nelle mie poesie, l'aria ha un ruolo fondamentale, come l'acqua. Inoltre, in esse sono presenti anche il fuoco o la terra, magari in maggiore o minor misura, questo non saprei dirtelo con sicurezza. Fin dalle sue origini, per mantenere un giusto equilibrio, una giusta corrispondenza, tutta la poesia del  mondo gioca e si equilibria grazie alla presenza di tutti gli elementi naturali e primordiali, trasformandosi in personaggi, voce viva, corpo e materia, spirito.


—Antida: Cos'è che l'ha spinta a scrivere A EVA EN EL DESTIERRO?


—W. M. Chavarro: In primo luogo, il rispetto che ho per la donna. Ella è stata esclusa dalla società maschile di quasi tutte le epoche. Curiosamente, uno dei fattori che ha provocato questa esclusione, è stata la religione moderna. Se ricordiamo, la donna anticamente godeva di gran rispetto, ne sono esempi le religioni egizia o greca. La donna venne associata alla natura con il mito della creazione che la collocò in uno scenario privilegiato rispetto agli uomini. In seguito, con l'"intrusione" maschile nel mondo religioso, la donna fu emarginata fino a poco tempo fa. Per questo, ella ha un ruolo fondamentale nel mio libro, il ruolo che merita, come soggetto e non oggetto. Inoltre, come gli altri personaggi biblici in MEMORIAS DE ALEXANDER di Brucco, la donna è senza peccato né condanna o persecuzioni ideologiche. E' un personaggio primordiale, vista con gli occhi del sogno e del poetico.


—Antida: Come mai proprio una poesia su Eva?


—W. M. Chavarro: I miei personaggi biblici, come Eva, Mosè, Abramo, Giacobbe, Giuda, appartengono ad un mondo che si chiama Schuaima. Sono i miei personaggi fondamentali. E' ovvio che ciò potrebbe essere collegato alla Bibbia, ma non mi crea alcun problema. Quello che avviene è che tali personaggi sono spogliati dal rigore del cattolicesimo, del cristianesimo. I miei sono uomini che vogliono liberarsi, che lottano contro paradigmi e dogmi, che non si conformano con la distorta costruzione del canone religioso. Da qui Giuda capisce il suo ruolo, Eva tiene mele sotto braccio ed Abele celebra la sua morte, avvenuta per mano di suo fratello. So che niente si contraddice fino a che non interagisce, non credo nelle polarità, nei principi negativi né in quelli positivi, nè nella verità assoluta.Questo il problema della religione: il cattolicesimo, in tutte le sue varianti,tende esso stesso maggiormente ad escludere, a negare la filosofia di Cristo, che è la medesima di Buddha, Krisna, Mahoma o Hermes. Penso che la religione ed i suoi praticanti continuino a crocefiggere Gesù. Il mio intento è quello di proporre una nuova genesi, un nuovo esodo, una nuova Apocalisse e la speranzosa apparizione dell'uomo, senza più bandiera, geografia, ideologia e politica.


—Antida: Qual è il suo pensiero sulla donna in generale?


—W. M. Chavarro: Per natura, accosto alla donna una specie di deismo o magnificenza. La mia poesia non è altro che un'offerta la genere, non alla donna (o alle donne), bensì —come nella religione antica— alla femminilità in genere. Credo che la femminilità sia un'altra dimensione rispetto a quella maschile o viceversa. Non credo che la femminilità —e non la donna— sia il contrario del positivo, né il complementare a ciò che conosciamo come attivo. Come non credo negli opposti, la femminilità rappresenterebbe un'altra variante di ciò che si conosce come genere, e lo stesso ragionamento è valido per la dimensione maschile. Dunque, ANIQUIRONA (la Mia Eva), oltre ad essere la presenza onirica della femminilità rappresenta la poesia, la morte, la natura, la storia. Rappresenta anche la filosofia trascendentale, la conoscenza più antica. Questa donna —o questa presenza— abita un paese, un luogo, uno stato mentale: Schuaima. Tutto ciò che esisteva prima non ha niente a che vedere con il raggiungimento di mondi migliori, è solamente la narrazione di un mondo vivo, reale —in un'altra logica— lontana da una costruzione occidentale o positivista.


—Antida: Nelle sue poesie preferisce di più usare figure retoriche o esprimerer in termini concreti ciò che pensa?


—W. M. Chavarro: Né l'uno né l'altro. Credo che la retorica sia pericolosa quanto l'essere troppo specifici. La mia poesia ricorre alla narrativa, al linguaggio da novella e ciò non vuol dire che sia retorica. I miei primi tre libri di poesia possono essere letti come una novella, in essi si ritrova la struttura del racconto. 


índice

UN HOMBRE SIN NOMBRE HABLA SOBRE LA MUERTE HOY OnLine, Quito, Jueves 23 de Septiembre de 2004

Un hombre sin nombre
habla sobre la muerte
HOY OnLine,
Quito, Jueves 23 de Septiembre de 2004
http://www.hoy.com.ec/NoticiaNue.asp?row_id=186534


Entrevista de Pedro Artieda.
Especial para el Diario HOY.


Winston Morales ganó la IX Bienal de Novela de Colombia José Eustasio Rivera, de la Fundación Tierra de Promisión, con la obra Dios puso una sonrisa sobre su rostro.


Su libro trata sobre la muerte, ¿cómo la describe el narrador?
El personaje ha tenido un contacto directo con la muerte. Trabaja en el hospital de una pequeña ciudad colombiana y desde allí establece un encuentro cercano con ella. No obstante, su percepción de la muerte, encarnada en una mujer, es un pretexto. En un fluir de conciencia, el narrador, que podría entenderse como la memoria de un fantasma, hace serias reflexiones sobre el espacio, el tiempo y la noción de realidad. Pero también trata de conectar esas impresiones con sucesos muy específicos de nuestra cotidianidad: el atentado terrorista en el club El Nogal y la Casa Bomba de Villa Magdalena. Es una novela vista desde distintos espejos.


La muerte ha sido un tema recurrente en la historia de la literatura. ¿Plantea una nueva forma de entenderla o de asumirla?


Borges decía que no hay novedad sino olvido. Me abono el hecho de pensar la muerte desde la filosofía hermética, concretamente desde los principios esotéricos, y tratar de estacionarla en un fenómeno muy particular de nuestra vida. En Colombia, es tan común el asunto de la muerte que ya nos habituamos demasiado a ella. La novela establece una lógica desde una mirada no hegemónica y plantea una estética a través de ella.


Sí, Colombia es un país particularmente marcado por la muerte. ¿Es este el mejor lugar para hablar sobre ella?


La historia se desarrolla en la morgue de un hospital de mi ciudad que a su vez puede significar la morgue de cualquier hospital del mundo. Sin embargo, hay unos referentes espaciales que necesariamente ubican a la novela en un contexto específico: Neiva, Colombia. La cercanía a la extinta zona de distensión cambió notablemente nuestra realidad temporal y espacial. La guerrilla instaló, con el propósito de derribar el avión de Uribe, una casa bomba muy cercana al aeropuerto de Neiva. Lamentablemente, la casa bomba estalló, sin duda a manos de los guerrilleros, y esto ocasionó la muerte de mucha gente. Debo decir, sin embargo, que todo esto es un pretexto para contar una historia o para que esa memoria pasada presente o futura hable a través de un sujeto que no tiene nombre.


¿Cómo están concebidos los personajes?


Existe un narrador en primera persona que podría definirse como el fluir de conciencia de un objeto-sujeto-colectivo. Este habla a través de nueve capítulos, cada uno con el nombre de una canción de Coldplay, va trazando una conexión entre su reflexión, las cartas de una muchacha que escribe desde Irlanda, donde realiza una tesis sobre Yeats, y la música de Coldplay. Están NN, la muchacha de la morgue; el padre del narrador, quien muestra serios gustos por la cábala, la metafísica, el esoterismo. También están presentes la atmósfera de la morgue, P. Quimbayo, el encargado de la tanatología, F. Muñoz, agente de la policía que se salva en repetidas ocasiones de ser un pasajero de la muerte. A la par de estos personajes aparentemente físicos, existen otros personajes: la muerte, la música, la poesía, la filosofía, la violencia. (PAS)

 
El Escritor

Morales nació en Neiva-Huila, en 1969. Es comunicador Social y Magíster en Estudios de la Cultura de la U.Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador. Ha obtenido varios premios como el Primer Puesto Concurso Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 2001,. entre otros.


HOY OnLine,
Quito, Jueves 23 de Septiembre de 2004
http://www.hoy.com.ec/NoticiaNue.asp?row_id=186534


ENTREVISTA EN LA NACIÓN, NEIVA.

‘Neiva debe crecer, madurar, hacerse adulta’

Enero 10, 2012 a las 4:48 am

El premiado poeta, escritor y docente neivano Winston Morales Chavarro, hoy radicado en Cartagena, nos presenta su percepción de la capital huilense y de los procesos culturales en la ciudad. LA NACION sigue con la serie de crónicas, análisis y entrevistas con motivo de los 400 años de Neiva.


Heber Zabaleta Parra

LA NACION, Neiva

Con su espíritu rebelde intacto, pero con las palabras maduradas producto de las experiencias, de los viajes, de las lecturas, de los libros escritos, de los premios obtenidos, de los amores correspondidos y de la vida vivida que está a punto de cumplir 43 años, Winston Morales Chavarro describe un panorama de Neiva desde la literatura, la poesía y la universidad.

APORTE

En esta entrevista con LA NACION, en desarrollo de la serie periodística con motivo de los 400 años de Neiva, Morales Chavarro llama la atención para que se entienda   qué es la cultura, y que va más allá de un Festival del San Pedro.

¿En qué momento de su creación poética y literaria se encuentra?


Como diría J. M. Coetzee: En medio de ninguna parte. En la literatura uno no puede precisar espacios ni tiempos. Recordemos que Saramago llegó a lo mejor de su escritura después de los 50 años. De tal modo que no podría ser preciso con esa respuesta. Leo, escribo, enseño, corrijo. Sólo puedo decirte que sigo amando los libros de la misma manera que lo hice cuando niño; con el mismo arrobamiento, la misma pasión pervertida de tocarlos, rozarlos y olerlos. La literatura (y el arte en general) es un estado mental, una decisión de caminar con los ojos abiertos, explorando el mundo, olfateando esa atmósfera que se traza a partir de las palabras.


¿Cuál es su evaluación de la literatura que se hace hoy en día en Colombia?  ¿Tiene presente y futuro?


La literatura siempre tendrá presente y futuro, está por encima de consideraciones humanas. Quienes no tienen futuro son algunos (o muchos) escritores. Puede que un escritor tenga presente, pero futuro, futuro como narrador o poeta, lo pongo en duda. Un ejercicio que siempre se hace en el terreno de la escritura es dejárselo todo al tiempo: el tiempo es el mejor crítico, el mejor lector, el juez más elocuente. Hoy por hoy, conocemos más nombres que obras. Es decir, hablamos de X o Y escritor (por asuntos de mercado, de ventas, de publicidad) pero desconocemos su propuesta literaria. De tal modo que el tiempo, como un embudo, filtrará todo, escogerá lo perdurable, lo perenne, lo digno de trascendencia. Ahí están Milton, Apuleyo, Dante. No creo que todas esas historias de Vampiros llevadas al cine superen, por ejemplo, a Bram Stoker. Esas historias tienen mucho presente, muchas ventas, mucho mercado, excesiva publicidad. Pero el tiempo, con su parca y su guadaña, volverá añicos esa pila de hojas secas, de hierros molidos.


¿Para qué le han servido, a Winston Morales, los múltiples premios que sus obras han recibido en los diferentes concursos?


El Winston escritor le ha ayudado mucho al Winston empleado. Todos mis trabajos, incluso los de la radio en las emisoras comerciales, se los debo a los libros. Cuando trabajaba en la radio comercial, mis escritos eran anónimos; el poder expresarme frente a un micrófono, frente a una cámara, se lo debo a la lectura. Mi maestría en la Universidad Andina Simón Bolívar, del Ecuador, se la debo a los premios, al currículo que comenzaba a robustecerse. Llegué a la Universidad Surcolombiana gracias a la Bienal de Novela José Eustasio Rivera; gané el concurso como profesor de planta en la Universidad de Cartagena gracias a los libros publicados y a los premios. Todo, desde mi jefatura de prensa en el Hospital Universitario hasta mi trabajo en el Instituto de Cultura Popular de Neiva, se lo debo en gran medida a los libros, a la lectura, al gusto desmedido por la poesía. A esto debo abonar las invitaciones a festivales en el  extranjero, la participación en encuentros de escritores en todo el país, la inclusión en importantes antologías de poesía.


¿Considera usted que la literatura regional sigue anclada en el fantasma de José Eustasio Rivera?


Si sigue anclada es por varias razones: El Huila no tiene presente sino pasado. Ni los gobiernos, ni las escuelas revisan su literatura contemporánea. Para las escuelas no existe otro escritor que Rivera. Y claro, Rivera es nuestro gran exponente, de eso no cabe duda. Pero ¿saben nuestros muchachos de otros escritores del Huila? ¿Los políticos son conscientes de lo qué es la cultura, más allá de un festival del San Pedro? Los escritores contemporáneos deben enfrentarse a las prisas de los tiempos modernos, donde todo es evanescencia, fugacidad, levedad y simulación. El hiperindividualismo, típico de las modernidades periféricas, hace que el escritor contemporáneo sea un ser insular, perdido en el océano de la mercancía, del consumo, del mercado. Y si no se cuenta con esas herramientas, pues no le habla a nadie. El medio es el mensaje, lo dijo hace muchos años Marshall Mc Luhan. Rivera nació y creció en un tiempo crucial para la formación de los estados americanos. Esto no niega las múltiples dificultades que tuvo que enfrentar nuestro escritor, pero por lo menos tenía la virtud de la palabra y la palabra era la diosa blanca: no había otra lógica que ella, ni siquiera la radio había surgido en nuestro país. Hoy por hoy tenemos un gran enemigo y un gran aliado: el internet. Y con él toda la cultura audiovisual que usted quiera. Entonces los libros, y la literatura, no forman parte de esa canasta virtual que es tan fundamental para las nuevas generaciones.


Desde La Heroica, ciudad donde hoy está usted residenciado y vinculado a la Universidad de  Cartagena como docente de planta, ¿cómo observa a Neiva, su proyección y el trabajo con respecto a los 400 años?


Si no fuera por algunos nombres, eso de los 400 años de Neiva pasaría desapercibido. El Doctor Guillermo Plazas Alcid viene soñando con los 400 años de la Bella Durmiente del Magdalena hace más de 10 años. Hace más de 10 años viene batallando con la clase dirigente. Por lo que sé, el nuevo alcalde de la ciudad ha entrado en sintonía. Sé de unos proyectos individuales: la reedición de Juan Gil, la obra dramática de Rivera. Este es un proyecto presentado por Esmir Garcés Quiacha y Jader Rivera Monje. Sé de otras iniciativas. Pero todo esto se puede quedar pequeño frente a los 400 años de una ciudad que a veces parece comarca. Neiva debe crecer, madurar, hacerse adulta. Y para que eso suceda, debe existir una madurez mental en sus habitantes: mejor educación, mejor empleo, mejor vivienda, mejores bibliotecas (En Neiva, cierran una biblioteca y abren tres casinos). Lo que percibo de Neiva es que crece urbanísticamente –algo que también se ve en Cartagena- pero no madura en comportamientos como el respeto, la cultura ciudadana, la tolerancia, el compromiso con el medio ambiente. Y la corrupción cabalga tranquilamente por las calles de la ciudad.


¿Por qué seguir escribiendo si los índices de lectura continúan cayendo y los nuevos ‘nativos digitales’ desprecian los libros?


Partamos de una tesis: Los nativos digitales desprecian los viejos formatos (el libro), pero leen todo el tiempo (la pantalla). La pregunta sería: ¿Qué leen? ¿Vale la pena lo que leen? Creo que es un asunto de pedagogía. Como educador, sé que no puedo imponerle a mi hijo (un muchacho de 14 años) Crimen y Castigo, de  Dostoievski, ni en Busca del tiempo perdido  de Marcel Proust. Son otras lógicas, otros imaginarios, otras mentalidades. Una mentalidad nacida a finales de los 60´s, no tiene el mismo locus enunciativo que una nacida en los 90´s. En alguna ocasión mi hijo me pidió de regalo Crepúsculo, de Stephenie Meyer. No creo en ese tipo de literatura, me parece muy superficial y liviana. Sin embargo, mi interés porque mi hijo lea, está por encima de lo que yo supongo debe leer. Mi impresión es una, la de los jóvenes es otra. Creo que hay que establecer puentes, lograr una reconciliación entre un punto de vista y otro. De otra parte, la literatura nunca ha sido de multitudes, ni siquiera en los tiempos de Balzac o de Maupassant.  Siempre han sido unas minorías las que se han acercado a los libros. Si la literatura fuera para todo el mundo, lo mismo debería suponer Beethoven de la música: que todo el mundo aprenda a tocar piano. Se requiere, por el equilibrio del mundo, diversidad y diferencia.


La mayor satisfacción que le deja la literatura al ser humano Winston, no al reconocido escritor.


Los amigos cultivados a lo largo de mi existencia. Los libros comprados, los paisajes recorridos, la aparición de Aniquirona. Creo que la mejor satisfacción, además de la de convertirme en un mejor ser humano, es la de haber llegado a la docencia universitaria, el poder compartir con los otros aquello que amas con la sangre, con los huesos.


En estos momentos: ¿usted lee más o escribe más?


Leo más, corrijo más y escribo menos. Ahora soy un corrector de estilo de mis estudiantes, lo cual me alegra mucho. A veces, muchas veces, me encuentro con unos trabajos que me sorprenden el alma. Entonces me digo: me hubiera gustado escribir esto. Veo mucho talento en la Universidad: el año pasado ocupamos el primer lugar en la mayoría de factores del Saber Pro (ECAES). Eso también fortalece, llena de ánimos. Los triunfos ajenos se vuelven tuyos.


Los libros y los autores que lo han marcado en su desarrollo como escritor y poeta.


Un libro que leo y releo: El Extranjero de Albert Camus. Fue un libro que me formó como hombre, como ser humano. Digamos que Camus te sacude la cabeza, crea un gran movimiento telúrico en tu ser interior. Libros que te marcan el espíritu (otro elemento importante): El asno de oro (Apuleyo); La Divina Comedia (Dante); El Paraíso perdido (Milton); La Serpiente verde (Goethe); La Tempestad, (Shakespeare); La muerte de Virgilio, (Hermann Broch); En medio de ninguna parte, (Coetzee). Y una obra que recrea el alma, que la exalta: El principito, de Antoine de Saint-Exupéry.


¿Sueña con volver a Neiva?


Amo a Neiva, en ella nací, en ella crecí, en ella tengo a mis hijos. Debo regresar de vez en cuando a encontrarme con los míos: mis padres, mis hermanos, mis amigos. No sé si regrese a Neiva, no sueño con ello. Creo que Neiva es bastante hostil con sus artistas, con sus escritores (le pasó a José Eustasio Rivera, le pasó a Gustavo Andrade, le pasa a muchos en la actualidad). Y si bien es cierto, como diría Ricardo Chica, un compañero de la Universidad,  que “todo el mundo ama a Cartagena, pero Cartagena no quiere a nadie”, en Cartagena tengo mi trabajo. La Universidad de Cartagena (pese a ser extraño para ella) me acogió, me recibió con los brazos abiertos, valora mi trabajo. Como diría el Joe: En Cartagena me quedo.


¿Qué nombres y que obras escritas por huilenses usted recomendaría  leer hoy y por qué?


La Venturosa de Ramón Manrique. Un libro que fue reeditado en los 100 años del Huila. La Venturosa es un libro que se anticipa al realismo mágico, que nos habla de los mitos, que recrea sucesos históricos fundamentales para el Huila. Creo que debemos leer Rivera, sobre todo su novela, una novela que fue acogida por el gran Horacio Quiroga.  No es mi deber ponderar, calificar o rotular. Sólo propongo que nos acerquemos al arte huilense en general, que revisemos la buena pintura que se viene haciendo en el Departamento, que nos tomemos un buen café al lado de la gran poesía que se ha escrito en los últimos tiempos, de la narrativa que viene tomando fuerza hace más de tres décadas.


‘Lo que percibo de Neiva es que crece urbanísticamente –algo que también se ve en Cartagena- pero no madura en comportamientos como el respeto, la cultura ciudadana, la tolerancia, el compromiso con el medio ambiente. Y la corrupción cabalga tranquilamente por las calles de la ciudad’.

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