martes, 6 de marzo de 2012

CHILAM BALAM


XII







                                                                                    Hay que leer el Chilam Balam

Para empezar a comprender la música de las orillas;

Hay que transitar por sus tablas astronómicas

Para sopesar las hendiduras en las rocas

Los racimos, las líneas y los puntos

Que penden en la línea vertical de sus espejos.

Hay que consultar al astrónomo de Chumayel

Para sobrevolar el canto de otros firmamentos,

Saturarse del Libro de los Muertos

Para arribar a las piedras solares y a sus ríos,

A las tablillas cifradas del abismo

A las señales inquebrantables de sus sombras.

Hay que escudriñar

Las esculturas rupestres de la noche;

La osa mayor y menor, las pléyades, las nubes

Para acceder a la música del cazador,

Al señor de las lluvias y los sacerdocios

Que gravita en sus peregrinajes hacia Palenque,

Que oscila entre los fluidos luminosos de la nada:

la antigravitación prefijada de los astros.

Hay que vagabundear por las esferas

Por Mérida, por Bonampak, por Schuaima                    

Descifrar las tablas astronómicas de Chumayel

Para emprender el viaje a las alturas,

Despojarse de tantas mezquitas y palacios,

De iglesias y de templos

Y dormir desnudo

Entre las piedras luminosas del orfebre.















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