sábado, 20 de octubre de 2018

Prólogo de Barbara Stawicka-Pirecka al libro Słodka Aniquirona (Polish Edition) .









Se da la suerte a veces, que la fuerza de la poesía logre despertar la sensibilidad de un lector con el ímpetu de la corriente del río. Es entonces cuando el flujo de las imágenes ataca la conciencia con una energía de la dinámica interior, con un claroscuro muy especial, con la concentración o disolución del color, con la fuerza del sonido, intensidad del encanto, del asombro o de la angustia.

En el poemario de Winston Morales Chavarro se nos toman en posesión las fuerzas elementales, primarias y eternas. El tiempo deja de ser lineal, el espacio abarca cada vez las orillas nuevas y los atributos de lo masculino y de lo femenino se entrelazan con una fuerza del deseo casi cósmico e inevitable. La energía de las palabras se está acumulando y crece paulatinamente, las imágenes y los símbolos empiezan a sobreponerse dentro de sus capas semánticas, se hace cada vez más penetrante la sonoridad de una cadencia poética. El susurro, el grito y el lamento alcanzan un contrapunto que en su fondo no es sino una salmodia, fórmula de plegaria, de oración, del hechizo de la conciencia preparada poco a poco al enfrentamiento con la muerte. Aniquirona, “muchachita echa de luz”, está dotada por una fuerza de poesía de todos los atributos de la plenitud femenina y a la vez de la plenitud de los elementos: del agua, del fuego, de la tierra y del aire...





El poeta colombiano es un visionario, un alquimista de la palabra, del tiempo y del espacio en los que sus propias visiones llegan a sorprenderlo por la fuerza de la locura en ellos adormecida. Schuaima, el reino mítico creado por el poeta, es un espacio onírico del mito, del paraíso bíblico, de la antigua epifanía.

El lenguaje del poema se ramifica y resplandece con su luz interna, alcanzando los registros universales de la palabra poética – un encantamiento mágico pagano, un lamento primario y cósmico, la cumbre sensual y hierática del “Cantar de los Cantares”.





Winston Morales Chavarro es sin duda alguna dentro de su vuelo poético, un poeta de la totalidad de una condición humana. También es un artista profundamente consciente de sus mejores tradiciones de la literatura hispanoamericana (Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Octavio Paz, Xavier Villaurrutia), así como también de la tradición europea (Paul Valéry, William Blake, entre otros). En el espacio de la cultura, tanto el arquetipo como el mito pueden servirnos como las llaves mágicas de una interpretación casi cabalística de las complejas capas semánticas del poemario. Aniquirona, la que con su aliento aviva toda la materia, también logra aniquilarla, llevando al hombre solitario en su deambular por el túnel oscuro desde la realidad palpable hacia la muerte. Se hace igual a la Coatlicue prehispánica, la diosa mexicana de la vida y de la muerte. Inevitablemente también nos
hace pensar en Ariadna, aquella tejedora famosa y lejana de los destinos de los mortales.

El sentir profundo y casi orgánico así como también el entendimiento sensible de la muerte acercan al poeta colombiano sobre todo a la cultura mexicana de la muerte, al magnífico poemario del poeta mexicano del siglo XX, José Gorostiza, “La muerte sin fin” (1939), a la inquietante proyección del sueño en la obra de la monja mexicana de las épocas pasadas, Sor Juana Inés de la Cruz...Y también a toda la lejana estirpe de los poetas españoles, sumergidos profundamente en la mística de la muerte, como, entre otros, al Jorge Manrique, Gustavo Adolfo Bécquer, Quevedo o Góngora.





Por supuesto, este acercamiento a la tradición española se da de modo decisivo a través de la lengua dentro del ámbito temático y no al nivel de la estética de la expresión poética. La dulce Aniquirona” es una voz muy íntima, muy auténtica
del poeta que penetra con todo su instinto creativo en la unidad del Universo, en la hermandad casi mágica del Hombre con la Naturaleza, en la viva corriente sanguínea del bosque, del río, de las nubes o de la piedra...

Y así nos hace entender que esta alianza es eterna, sagrada e intrínseca a la condición humana, también al planeta en la que nos tocó vivir.

“Słodka Aniquirona” es la primera traducción del libro poético de Winston Morales Chavarro al polaco.


Barbara Stawicka-Pirecka
Poznań, noviembre de 2017





miércoles, 5 de septiembre de 2018

Dozent an der Universität von Cartagena de Indias präsentiert neues Buch in der Republik China




Dozent an der Universität von Cartagena de Indias präsentiert neues Buch in der Republik China


Der Erzähler, Poet und Dozent an der Universität von Cartagena, Winston Morales Chavarro, wird sein neues Buch Lámpara cifrada (rumänisch-spanische Ausgabe) auf dem Internationalen Poesiefestival von Formosa in Taiwan vorstellen, eine Veranstaltung, die vom 21. bis 28. September 2018 in Tamsui, einer Stadt im Norden Taiwans, stattfinden wird.


Lámpara cifrada (in Rumänisch Lumină criptată) wurde letzten Juli von der internationalen Akademie Orient-Occident, im Rahmen des Internationalen Poesiefestivals von Curtea de Argeş, Rumänien herausgegeben. Dort erhielt der kolumbianische Dichter und Erzähler den großen internationalen Poesiepreis Curtea Argeş 2018, eine Auszeichnung für seine Arbeit und Lebensweg als Schöpfer.  




Winston Morales Chavarro, der vor einem Monat an einer Reihe von Lesungen in Berlin und München (Deutschland) und am XXII. Internationalen Festival der Poesie Curtea de Argeş in Rumänien teilgenommen hat, wird in den kommenden Tagen seine erste Tour durch asiatische Länder unternehmen, an der er neben Dichtern aus Europa, Asien, Afrika und Amerika teilnehmen wird.


Taiwan, ein Staat mit beschränkter Anerkennung durch die Volksrepublik China, organisiert seit über 15 Jahren das Internationale Poesiefestival von Formosa und sein Schöpfer und Organisator ist der renommierte taiwanesische Dichter Lee Kuei-shien, der ein Kandidat für den Nobelpreis der Literatur in drei Möglichkeiten war.



Bei dieser Gelegenheit werden auf dem Internationalen Poesiefestival von Formosa mehr als 30 Weltschöpfer anwesend sein, unter denen die Schriftsteller Dalila Hiaoui aus Marokko zu erwähnen sind; Mitko Gogov, aus Mazedonien; Narin Yükler, aus Kurdistan; Elvira Kujovic, aus Deutschland; Androulla Shati, aus Zypern; Winston Morales Chavarro, aus Kolumbien; Mostafa Alaaeldin Mohamed aus Ägypten und Lee Kuei-shien aus Taiwan.  


Morales Chavarro wurde letztes Jahr auf der 12. Internationalen Buchmesse in Lawrence, USA, geehrt, wo er von Senatoren und Vertretern des Repräsentantenhauses des Staates Massachusetts sowie des Bürgermeisteramtes von Lawrence ausgezeichnet wurde. Darüber hinaus wurde er im Februar 2018 mit dem Exzellenzpreis 2018 der Journalistengemeinschaft von Huila und mit dem Orden Gustavo Hernández Riveros vom Bürgermeisteramt von Neiva ausgezeichnet.

Winston Morales Chavarro wurde 1969 in Neiva geboren und arbeitet seit 2007 als Volzeitprofessor an der Universität von Cartagena.



 Er hat folgende Bücher mit Gedichten veröffentlicht:

Aniquirona, Verlag Trilce, 1998; La lluvia y el ángel (Co-Autor), Verlag Trilce, 1999; De regreso a Schuaima, Ausgabe Dauro, Granada-Spanien, 2001; Memorias de Alexander de Brucco, Herausgeber Universität von Antioquia, 2002; Summa poética, Verlag Altazor, 2005; Antología, poetische Sammlung, Nationale Universität, 2009; Camino a Rogitama, Verlag Trilce, 2010; La ciudad de las piedras que cantan, Caza de Libros, Ibagué 2011; Temps era temps, Verlag Altazor, Bogotá, 2013; La douce Aniquirone et d`autres poemes somme poètique (französische Übersetzung von Marcel Kemadjou Njanke), 2014; ¿A dónde van los días transcurridos?, Herausgeber Universität von La Sabana 2016; Die Süße Aniquirona (deutsche Übersetzung von Jeannette Vidoni), 2017; Słodka Aniquirona (polnische Übersetzung von Barbara Stawicka-Pirecka), Universität Posen, Polen, 2017; Lumină criptată, (Rumänisch-Spanisch zweisprachige Ausgabe), Herausgeber Internationale Akademie Orient-Occident, Rumänien, 2018. Roman: Dios puso una sonrisa sobre su rostro, 2004; Essay: Poéticas del ocultismo in den Schriften von José Antonio Ramos Sucre, Carlos Obregón, César Dávila Andrade und Jaime Sáenz, Verlag Trilce, Bogotá, 2008; Acústica del abandono, Herausgeber Universität Cartagena, 2016, und Journalismus:
La Bella despierta y otros textos, Verlag Gente Nueva 2015.





Er hat folgende Wettbewerbe der Poesie gewonnen:



Haus der Poesie, 1996; Jose Rivera Eustatius, 1997 und 1999; Wettbewerbe des Ministeriums für Kultur, 1998; Erster Platz beim Nationalen Poesiewettbewerb Euclides Jaramillo Arango, Universität von Quindio, 2000; Zweiter Preis beim Nationalen Poesiewettbewerb der Stadt Chiquinquirá, 2000; Erster Platz beim Nationalen Poesiewettbewerb Universität von Antioquia 2001; Dritter Platz beim Internationalen Literaturwettbewerb Outono, Brasilien; Erster Platz bei der IX. Nationalen Biennale Roman José Rivera Eustatius; Erster Platz beim Nationalen Poesiewettbewerb, Technologische Universität von Bolívar, Cartagena, 2005; Poesiewettbewerb des Instituts für Kulturerbe von Cartagena (IPCC), 2013; Gewinner beim Geschichtenwettbewerb Humberto Tafur Charry, 2013; Internationaler Literaturpreis "David Mejia Velilla", Universität von La Sabana 2014, Bogotá, Kolumbien; Gewinner beim Wettbewerb "Genaro Diaz Jordan", 2016; Ausgezeichnet mit dem großen Internationalen Preis für Poesie Curtea Arges, 2018. Finalist beim Nachwuchspreis "Das Fungible", 2005, Stadtrat von Alcobendas, Spanien. Gewinner einer Dreiergruppe beim künstlerischen Residenzprogramm des Ministeriums für Kultur, Kolumbien und der Foncas von Mexico, mit dem Projekt: „Parallelen zum Unsichtbaren: Chichen Itza-San Augustin“.




miércoles, 25 de julio de 2018

Winston Morales Chavarro Gran Premio Internacional de Poesía Curtea de Argeș-Rumania, 2018.



El poeta colombiano Winston Morales Chavarro (Neiva, 1969), ganó el Gran Premio Internacional de Poesía Curtea de Argeș-Rumania, 2018.

Este galardón fue concedido,  en el marco del 22º Festival Internacional de poesía de Curtea de Argeș-Rumania, premio que año tras año entrega La Academia Internacional de Oriente y Occidente, organizador de uno de los festivales más importantes del mundo.
El poeta Winston Morales Chavarro fue reconocido por su trayectoria profesional, su obra poética y por las múltiples traducciones de sus libros.
Entre ellos vale la pena mencionar “Słodka Aniquirona”, vertida al polaco por la académica y traductora Barbara Stawicka-Pirecka, quien ha traducido al español al escritor y premio Nobel de Literatura Czesław Miłosz.




El Gran Premio Internacional de Poesía Curtea de Argeș había sido ganado por reconocidos poetas de todo el mundo, destacándose los nombres del mexicano Jorge Miguel Cocom Pech, la colombiana Luz Mery Giraldo y el escritor y poeta portugués Alberto Estima de Oliveira.

En su versión n.º 22 La Academia Internacional de Oriente y Occidente reconoció a Winston Morales Chavarro como uno de los autores y poetas más descollantes de las últimas generaciones. Morales Chavarro ya había sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia, el Premio Nacional de Poesía Euclides Jaramillo Arango de la Universidad del Quindío, el Premio Nacional de Poesía Gustavo Ibarra Merlano de la Universidad Tecnológica de Bolívar, y la la IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera.



El poeta ha creado un universo en donde se entrelaza la historia, el mito y la imaginación onírica.

Un poeta con amplia trayectoria

Winston Morales Chavarro ha publicado más de 10 libros.
Entre  ellos:“La Dulce Aniquirona” (poesía), “De regreso a Schuaima” (poesía), “Memorias de Alexander de Brucco” (poesía), “Dios puso una sonrisa sobre su rostro” (novela), o “Poéticas del ocultismo en las escrituras de José Antonio Ramos Sucre, Carlos Obregón, César Dávila Andrade y Jaime Sáenz” (ensayo).

Ha impartido lecturas y ponencias en las universidades de Harvard, Salem, Merrimack, Northern Essex Community College Y California (Estados Unidos); Cracovia, Varsovia, Wrocław, Zielona Góra, Poznań y Szczecin (Polonia); Sonora (México); Granada (España), y Cartagena y Antioquia (Colombia).
Sus poemas han sido traducidos al polaco, francés, alemán, italiano, chino, rumano e inglés.



El Gran Premio Internacional de Poesía Curtea de Argeș fue entregado en ceremonia pública en la clausura del Festival Internacional de poesía, llevada a cabo el 16 de julio en el Museo Municipal de Curtea de Argeș, Rumania.


















sábado, 30 de junio de 2018

Winston Morales Chavarro, Dichter und kolumbianischer Erzähler ins Polnische übersetzt



Winston Morales Chavarro, Dichter und kolumbianischer Erzähler ins Polnische übersetzt 


Der Dichter und Erzähler Winston Morales Chavarro aus Huila, Neiva, ist Vollzeitprofessor an der Universität von Cartagena de Indias in Kolumbien. 

Sein Buch „Die Süße Aniquirona“, wurde 1998 vom Herausgeber Trilce veröffentlicht und wurde jetzt ins Polnische übersetzt. Es wurde bereits ins Französische und Deutsche übersetzt. 

Von der Akademikerin und Essayistin Barbara Stawicka-Precka, Professorin an der Universität von Stettin in Polen, wurde es in slawischer Sprache übersetzt. Barbara Stawicka-Pirecka ist Polin, lebte viele Jahre in Mexiko, wo sie als Professorin für französische Literatur an der Fakultät für Philosophie und Geisteswissenschaften an der der Universität Veracruz in Mexiko tätig war. Sie arbeitete auch viele Jahre als Wissenschaftlerin und Professorin an der Adam-Mickiewicz-Universität in Posen, Polen und ist derzeit Professorin  für  Hispanistik  an der Universität von Stettin, an  der  Grenze zu Deutschland. Die akademische und literarische Welt kennt Barbara Stawicka-Pirecka als spanische Übersetzerin des Nobelpreisträgers für Literatur 1980 Czesław Miłosz und dafür, dass sie katalanische und lateinamerikanische Dichter ins Polnische übersetzt hat. Sie hat auch eine sehr interessante Studie über kubanische Schriftsteller namens „Exil der Rede, Rede aus dem Exil. Drei Stimmen der kubanischen Diaspora (religöse, nationale, kulturelle Gemeinschaften in der Fremde). Sarduy, Casey, Arenas“ gemacht. 

„Die Süße Aniquirona“ wurde im November 2017 in den Workshops der Adam-MickiewiczUniversität in Posen, Polen, veröffentlicht und ist gerade in Kolumbien über Amazon Europe und Amazon United States in Umlauf gekommen. 

Der Autor Winston Morales Chavarro hat mehr als 14 Bücher veröffentlicht, unter denen erwähnenswert sind „Erinnerungen von Alexander de Brucco“, Nationaler Poesiepreis der Universität von Antioquia; „Zurück nach Schuaima“, Erster Platz im Nationalen Poesiewettbewerb der Universität von Quindío; „Gott legte ein Lächeln auf sein Gesicht“, Erster Platz beim IX National Biennale von Roman José Eustasio Rivera, und „Wohin gehen die vergangen Tage?“, Erster Platz des internationalen literarischen Preises "David Mejía Velilla", der Universität von La Sabana. 

Winston Morales Chavarro hat Lesungen und Vorträge an den Universitäten von Harvard, Salem, Merrimack, Northern Essex Community College, Kalifornien (USA); Krakau, Warschau, Breslau, Zielona Góra, Posen und Stettin (Polen); Sonora (Mexiko); Granada (Spanien); Cartagena und Antioquia (Kolumbien) gehalten. Seine Gedichte wurden ins Polnische, Französische, Deutsche, Italienische,  Rumänische  und Englische übersetzt. 

domingo, 22 de abril de 2018

Traducen al polaco un poemario del colombiano Winston Morales Chavarro: Letralia




El poemario La dulce Aniquirona, del poeta y narrador colombiano Winston Morales Chavarro (Neiva, Huila, 1969), acaba de ser traducido al polaco por la académica y ensayista Barbara Stawicka-Pirecka, docente de la Universidad de Szczecin, Polonia.
Morales Chavarro es docente de tiempo completo de la Universidad de Cartagena y su libro, publicado en 1998 por Trilce Editores, ya ha sido vertido al francés y al alemán.

Stawicka-Pirecka es polaca y vivió muchos años en México, donde trabajó como profesora de literatura francesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Veracruzana. También trabajó como investigadora y docente de la Universidad Adam Mickiewicz de Poznan, Polonia, y en la actualidad se desempeña como profesora de filología hispánica en la Universidad de Szczecin, en la frontera con Alemania.
El mundo académico y literario la conoce por ser la traductora al español del premio Nobel de Literatura en 1980 Czesław Miłosz y por haber vertido al polaco a poetas catalanes y latinoamericanos. Además, tiene un estudio sobre escritores cubanos llamado Exilio del discurso, discurso desde el exilio. Tres voces de la diáspora cubana: Sarduy, Casey, Arenas.


Titulada Słodka Aniquirona, la edición polaca de La dulce Aniquirona fue publicada en los talleres de la Universidad Adam Mickiewicz, de Poznan, en febrero de 2018, y acaba de entrar en circulación en Colombia a través de Amazon Europa y Amazon Estados Unidos.
Morales Chavarro ha publicado más de catorce libros, entre los cuales vale la pena mencionar Memorias de Alexander de Brucco, Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia; De regreso a Schuaima, primer puesto en el Concurso Nacional de Poesía de la Universidad del Quindío; Dios puso una sonrisa sobre su rostro, primer puesto en la IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera, y ¿A dónde van los días transcurridos?, primer puesto en el Premio Internacional Literario “David Mejía Velilla”, de la Universidad de La Sabana.

El autor ha impartido lecturas y ponencias en las universidades de Harvard, Salem, Merrimack, Northern Essex Community College y California (Estados Unidos); Cracovia, Varsovia, Wroclaw, Zielona Góra, Poznan y Szczecin (Polonia); Sonora (México); Granada (España), y Cartagena y Antioquia (Colombia). Sus poemas han sido traducidos al polaco, francés, alemán, italiano, rumano e inglés.

















lunes, 26 de febrero de 2018

DISCURSO DE RECIBIMIENTO DEL PREMIO EXCELENCIA DEL CÍRCULO DE PERIODISTAS DEL HUILA (CPH) Y DE LA ORDEN "GUSTAVO HERNÁNDEZ RIVEROS", DE LA ALCALDÍA DE NEIVA





Extrañas coincidencias de un oficio anunciado

Esto no es un discurso, es un anecdotario.


Me acerqué al periodismo a través de la radio. A la radio a través de la música. A la música a través de mis padres.

Papá era amante de Yaco Monti y mamá de Leonardo Favio. Papá arreglaba licuadoras y radio transistores, mi madre escuchaba canciones de Leo Dan, Palito Ortega y Sandro. Recuerdo que mi primera evocación asociada a la música se remonta a los 8 o 9 años de edad. En ese entonces vivíamos en el barrio Cándido Leguizamo, a la altura de la calle 28. Papá fanfarroneaba viéndome bailar rock and roll mientras sonaba Vanidad, un tema musical de Yaco Monti muy de moda por aquellos tiempos. Nunca supe qué pasó con Yaco Monti, pero recuerdo que alguna vez, ya más crecidito, le dediqué a una muchacha del INEM la canción Cómo has hecho, del mismo intérprete. La música llegó a mi vida para llenarme de sonidos los caminos. Puedo decir, con toda la certeza del caso, que ella es y ha sido un factor determinante a lo largo de mi existencia y de mi escritura.




Antes de mi interés por la música, cuando era muy pequeño, soñaba con ser veterinario y cuidar y sanar animales (de ese sueño me queda la decisión relativamente nueva de hacerme vegano). Mas la música, con sus ondas humeantes y metafísicas, se quedó para transformarme la vida. Pasaba horas pegado a una grabadora con casetera que mi madre había comprado en Panamá y que tenía en su cuarto, allá en el barrio La Floresta, en la parte alta de la ciudad. Era un barrio al que no le llegaba el agua y nosotros teníamos que salir después de la medianoche a recogerla en grandes calderos y recipientes con los que pretendíamos llenar la alberca de la casa de la abuela Isabel. Yo ya escribía algunas cosas, pero mi sueño no era ser escritor, ni siquiera periodista, sino compositor de canciones a la manera de Galy Galeano y Manolo Otero.






A mediados de los años 80 tuve un grupo de rock y uno de nuestros guitarristas fue Javier Méndez, un muchacho que luego se convertiría en médico y quien es hijo de Lucio Antonio Méndez, presidente del Círculo de Periodistas del Huila. Junto a Javier Méndez tocaban en el grupo Marco Antonio Pérez, Juan Diego Esterling, Juan Carlos (no recuerdo su apellido) y un muchacho muy bueno con los timbales y la percusión, a quien llamábamos pinta fina, porque así le decían a su padre. El grupo se llamó Ciegos y Vampiros y gracias a él tuve una de mis primeras novias y unas cuantas presentaciones en la Concha acústica y algunos colegios de la ciudad. El grupo, como mi deseo de ser músico, fue flor de un día, pese a que luego hubo una segunda temporada en la que estuvieron conmigo Mauricio Trujillo, hoy pastor de iglesia, Heber Manrique, Robert Ducuara, Toño Pérez y Marcos Arambulo.




Como mi gusto por la radio crecía, decidí escuchar con mucho ahínco un programa conducido por Ciro Antonio Ruiz en Colosal Stéreo, emisora en la cual trabajé muchos años después. Posteriormente el programa estuvo bajo la batuta de Alonso Barreiro. Creo que se llamaba Los sensacionales.
Fue ese gusto desmesurado por la radio lo que me llevó a cambiar la veterinaria por el periodismo; nunca contemplé la posibilidad de estudiar literatura en la Usco por un extraño prejuicio que me hacía mirar con desconfianza a la universidad pública. De modo que me desplacé a Bogotá y cursé algunos semestres de Comunicación Social en la Jorge Tadeo Lozano y otros en la Escuela Superior Inpahu.



Meses antes de irme para la capital me tomé el atrevimiento de llevar un par de textos míos al Diario del Huila, donde fui recibido por Fermín Segura y Delimiro Moreno. De Fermín me sorprendió su silencio y su muy afinado olfato con el que hacía un scanner infalible sobre la humanidad de este muchacho que era yo y que a lo mejor él miraba como a un espárrago. De Delimiro Moreno recuerdo sus cejas excesivamente pobladas, lo cual me llevaba a suponer que era un señor algo antipático y engreído. Ninguna de las dos impresiones fue cierta. Delimiro me acogió con amistad y con respeto, tanto así que luego se convertiría en uno de los clientes más fieles en el ya desaparecido Café Borges, negocio de mi propiedad que quedaba a la vuelta del Diario del Huila, contiguo al parqueadero del Yep.


En 1993 regresé a Neiva e ingresé a la radio, todo por un concurso de Disc-jockeys organizado por Edgar Artunduaga y en el que el premio consistía en la vinculación inmediata a la emisora y doscientos mil pesos en efectivo. Muchos años atrás, yo había sido colaborador habitual del cura Escandón en un programa religioso que el hacía en HJKK. Tiempo después pude corroborar que a  Jorge Lorenzo Escandón le iba mejor como locutor que como alcalde.

Luego de Huila Stéreo, de la que Artunduaga no quería aceptarme la renuncia, pasé por Radio Activa Neiva, Radio Super Villavicencio, Radio Super Neiva, Colosal Stéreo y la Emisora Cultural del Huila. En agosto de 1993 contraje matrimonio con quien sería mi primera esposa y con el ánimo de congraciarme con Edgar, ante mi eminente ingratitud como locutor aprendiz, lo escogí como padrino de matrimonio. Edgar asistió a la iglesia y posteriormente a la fiesta. Iba muy bien acompañado, por cierto.
En 1995 ingresé a la Universidad Surcolombiana y repartía mi tiempo entre el estudio, la radio, mi exesposa, mis hijos, mis libros, mis lecturas, los programas de televisión y Aniquirona. De todo eso, Aniquirona ganó la partida y en 1998 publiqué mi primer libro de poesía.  




Egresé de la Universidad en el año 2002 y ya había obtenido tres premios nacionales de literatura, dos de estos desestimados por algunos de mis profesores, y estaba a dos años de ganarme la Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera. Pero fue el premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia lo que aceleró mi grado en la Universidad Surcolombiana, ya que a través del jurista Rubén Darío Rivera, quien en aquel entonces fungía como miembro del Consejo académico, me enteré de la oportunidad de graduarme gracias y a través de un premio nacional de la envergadura del concedido por la Universidad de Antioquia. De modo que me gradué. Y uno de los jurados de esa sustentación fue nada más y nada menos que uno de mis más admirados y recordados maestros: Antonio Iriarte Cadena. El profesor Iriarte fue un gran amigo y un enorme faro en esas conversaciones alrededor de la música, el periodismo y la literatura. Dos años después de mi graduación como comunicador social y periodista el profesor Iriarte sería jurado, junto a Benhur Sánchez Suárez y Guiomar Cuesta, de la IX Bienal Nacional de Novela José Eustasio Rivera. Recuerdo mucho, y esto lo cuento a pesar de la suspicacia que pueda generar esta revelación, una tarde en la Universidad Surcolombiana, en Café y letras, en donde el profesor Iiriarte conversaba animadamente con Jorge Guebelly sobre una novela que lo tenía sumamente impresionado. “Es una novela que habla mucho de la muerte”, decía, “una novela que alterna la narración con una banda sonora”. Yo estaba en una mesa contigua tomando café con mis contertulios de siempre: Esmir Garcés, Betuel Bonilla, Danny Montaña y Mario Sanmiguel, y sentí que el corazón se enfilaba hacia el firmamento tirado por los corceles de Helios, el dios del sol. Por supuesto que ni Esmir Garcés, ni Betuel Bonilla (también escritores) se percataron de mis sobresaltos. Ese mismo profesor Iriarte, a quien hoy cito con mucho cariño, afecto y admiración, fue quien le recomendó mi nombre al gran amigo y caricaturista Piter Bonilla para que me incluyera en su libro Cien personajes del Huila. No diré acá los términos en los que el profesor Iriarte se refirió a mí ante Piter. Después del 2002 Piter y yo, pese a nuestras distancias abismales en temas de política, comenzamos una amistad que se mantiene hasta hoy en día.






Desde el año 2007 estoy vinculado a la Universidad de Cartagena e igual que el hombre que se detiene a contemplar el paisaje a las orillas de un río, es mucha el agua que he visto descender por debajo del puente; cientos de muchachos de Cartagena y el sur de Bolívar han pasado por nuestras aulas de clases y algunos de ellos, aspiro por lo menos que a unos diez, los he  estimulado para que sientan un profundo afecto hacia las letras, hacia las artes, hacia el periodismo.




Pero antes de eso, a partir de 2005, trabajé como Jefe de Relaciones Internacionales de la Usco. Recién graduado, en el 2002, fui jefe de prensa del Hospital Universitario “Hernando Moncaleano”. Hugo Fernelio Falla, gerente del hospital, me contaría en su momento que muchos periodistas pusieron su indignación en el cielo: ¿qué hace un poeta como jefe de prensa del hospital? ¿Les va a escribir rimas a los heridos en combate? Esas afirmaciones de ellos, diez años después, me recuerdan los términos en los que una profesora de mi facultad se refirió al hecho de la posibilidad de que me vaya a Chile como becado a cursar un doctorado en la Universidad Católica, una de las más importantes del continente. Preguntó: ¿Y qué tiene que ver la literatura con el periodismo? ¿En qué le puede beneficiar a un docente de periodismo cursar un doctorado en letras? Saquen ustedes sus propias conclusiones.














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