domingo, 22 de diciembre de 2013

ANIQUIRONA III

Pintura de César Santos.




III








Aniquirona

Cuando bajo las escaleras de la casa

Pienso que esta es otra forma de llegar a Schuaima

-el reino del gran más allá-

puede que descender

sea otra forma de ascenso.



Allí

Al otro lado de este día

Está el tren que debe transportarnos.



Llueve,

Llueve

Minutos

La carretera adversa,

Va el camino

Contragolpeando este chasquido de paisajes.



Por la ventana

El puente de los árboles

Una puerta

Un árbol de pájaros azules

El río de los caracoles

Todo se aglutina en torno nuestro

Sólo el tren va por el camino

Y con él

El canto distante de los rieles

La música de la calle

La voz continua de la lluvia

Una luz lejana que me llama.



¡Silencio, silencio!

Voy prendido al viento

Floto

Y me doy cuenta

Que la muerte es música

Y a la muerte hay que escucharla

Con los oídos despiertos.


jueves, 19 de diciembre de 2013

ANIQUIRONA II



II





Toda vez que me aproximo a Schuaima

La muerte posee la voz

De múltiples aves

El aire azul revolotea de fibra en fibra

Mientras las piedras

Juegan a pronunciar sus palabras menos comunes

Y las hojas saben de antemano

Que soy nuevo en este sitio.



Aniquirona

Hay un yo que me detiene

Que se esmera en el regreso.



A veces pienso

Que ese habitante

Joven entre los viejos

Ama las mismas cosas

La obscura puerta de las posibilidades

La famosa casualidad de las instancias

¿A dónde van todas esas voces

que me conducen a tu reino?

Sigo las hojas que corretean presurosas

Sigo la lluvia y su música húmeda

Sigo los pájaros y sus ondas

Hay una aproximación entre el lenguaje de los árboles

Y el mío.



Sólo así puedo acercarme

Sólo así sé que existo

Y que el camino no es camino

Sino va cargado de palabras y de voces.



Estoy en Schuaima

He llegado con la brisa

Sólo su silencio musical me satisface

Aniquirona:

¡Hablemos de poesía! 




*Pintura de César Santos.


jueves, 12 de diciembre de 2013

ANIQUIRONA I



I








Y estoy buscando las voces del camino

Para traducirlas

Seguro llevarán tu nombre

He aprendido a interpretar la voz del viento

Esa misma que arrulla las hojas entreabiertas

De tu árbol.



¡Aniquirona,  Aniquirona!

Te llama el río

Y en las gotas frenéticas del aire

Va tu aliento prendido a las veletas.



Al cuenco de mis manos

Llega impetuoso el sol

Con el oro y el trigo de tu cima

¿Debo ascender al principio del lenguaje?



Allí narran las gaviotas


Los días difíciles del cielo

El trasbordo misterioso de las nubes

¿Debo traducir el idioma musical de sinsontes y de mirlos

para conocerte?



He de cuestionarme


Mujer de largos sueños

E inexplicables trances

Cuál es el país al que me invitas?



Apenas sé cómo te llamas

Me lo ha contado el río

Y sé que Aniquirona

Es el umbral de otros caminos.



* Pintura de César Santos










domingo, 1 de diciembre de 2013

CIRCE



XXVIII

CIRCE


 




Y el amor regresa siempre,

Recorre los caminos

Por donde una vez anduvo.

¿Qué es el amor sino el tiempo perdido?

Aquel que nunca ha doblado sus relojes

Viene sobre esta playa cuyas olas carecen de circunferencia:

Aquí de nuevo el amor,

el pasado que es otra forma de pasado,

El presente que no existe sino en la luz del abandono.

De nuevo el amor,


Las esferas, los navíos, las batallas.

De nuevo el descenso al Aqueron

El ascenso a una visión que ya no existe:

Nunca se parte hacia lo oscuro

Quedan las cosas gravitando por el éter,

Los huesos, la carne,

El éxtasis metafísico levitando entre la sal.

¿A qué has venido hijo de Laertes?

¿Para qué emerger de la espuma y de la nada

Cuando tu vientre ya dibuja otras raíces

Y esas fisuras dejadas por el tiempo

Surcan los imperios de lo ruinoso?

Ahora que las luces de la muerte


Asoman su portento por tu puerta

¿Para qué dejar de nuevo Ítaca?

¿Qué puedes amar en esta mujer

Cuya mejor edad es la de la hechicería

Y mejor principio la debilidad de lo que nunca amaste?

Aquí de nuevo el amor,

Telémaco, Filoctetes, la saga

De nuevo Ulises, el preclaro,    

Las piedras

La figura de un reloj cuyo péndulo es la muerte

Y su mejor círculo

El estado intermedio entre el tiempo

                                                  Y un vacío que no termina de llenarse.







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