lunes, 1 de octubre de 2012

JOB

XV

CARTA DE JOB

(A los desposeídos)




Despertar y empezar a ser el sueño,

Empezar a ser

Esas águilas nocturnas

Que montan sobre el viento

De cachingos perfumados

Sobre las tibias cavilaciones de Betfagè.

Empezar y despertar

A transformaciones extrañas.

Despertar y comprender la muerte,

La elasticidad de sus tinieblas,

Su luz de icono

Sobre el tapiz mediterráneo de los sueños.

Despertar a la lepra,

Al hambre, a los cansancios

Abrir los ojos a la vida.

Caminar por las arenas desérticas de Egipto

Comprender el salitre de los astros,

El viaje hacia la tierra prometida,

 Los anchos olores de la muerte.

No pensar, no dudar,

Creer en la cruz y en sus palabras

No reflexionar la cercanía del olvido

No cuestionar el equipaje de los muertos.

Empezar a ser resurrección,

Pervivencia;

Ser de nuevo Job:

El hijo más querido de la carne

El bienamado hijo de la noche.

Despertar y empezar a ser el sueño

-Sin evitarlo me persiguen las fuerzas del sepulcro

inevitable

me encandilan sus hedores,

inevitable me pueblan sus fantasmas

sus voces, sus ecos, sus hambres,

inevitable soy un hombre, pudiendo ser un santo,

y las negaciones del Apóstol

reivindican mis trayectos-.

Despertar y empezar a ser el sueño,

La muerte:

Empezar a ser.



















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