sábado, 3 de mayo de 2008

Eros

Eros

Winston Morales Chavarro

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…El amor duele conforme va uno envejeciendo. Cada vez es más atenuante el cuchillo, esa hoja metálica que clava sus brillos en la carne infecta de quien lo sufre.

Es como si uno no naciera para la experiencia del amor, como si se fuera ajeno a él con el paso de los años. Entonces la resurrección cuesta, la crucifixión se elabora con el dolor de quien lo inquiere.

La resurrección y también la muerte. La muerte como una prueba más del amor: Todo lo calcina, todo lo depara, todo lo consume.

El amor asociado al dolor. El amor asociado al desprendimiento, a la quietud, a la calma del silencio, cuando sólo se ama a través de lo que no se dice, de lo que resta por decirse, de lo que se suma en el morir y en el vivir.

Y el vivir, que es el morir, esa lejanía del amor, lejanía y letanía.

El amor todo lo salva, todo lo redime. Bebe de sí y para sí, para los otros, para los que nunca fueron, para los que pueden llegar a ser.

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