domingo, 25 de octubre de 2015

EL MUNDO




…En la comunión orgásmica con el mundo
Los astros giran con la misma velocidad con la que ruedan los besos.
Los cuerpos se levantan en esa danza cósmica,
En ese fluir de conciencia metafísica.
Una estrella negra asoma su lux por donde antes todo era oscuridad;
Todo es resplandor
Resquemor infinito de fuegos artificiales.

El mundo escamotea dentro de la piel de un lagarto
Muda sus huesos como una serpiente amatista;
Jaguar en medio de flamas y evangelios antiguos.
Todo es crecimiento
Búsqueda infinita de lux:
El mundo surca mi sangre
Atraviesa mis relojes.
Cada minuto es un alarido a la muerte
Un confrontar a la muerte en la arremetida del tiempo.

La muerte es lo verdaderamente grande
El fin que justifica la vida,
                                              El camino,
Los pasos por el laberinto de la noche.

Y así el mundo se levanta
Adquiere sus propios cantos
Los himnos que santifican a quienes morimos.
El mundo es un afrontar
Un continuar
Un ponerle la cara al sol.

Entonces
Los astros giran con la misma velocidad con la que ruedan los besos:
                            A prisa
A prisa
Siempre ascendiendo hacia agujeros impredecibles

                                                                                   Obscuros…

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