sábado, 10 de agosto de 2013

PROMETEO




XIV

PROMETEO






Sírveme el  fuego de tu fuego,

tu átomo

tu ser y tu costilla muscínea.

Súrteme lo elemental de tus sombras,

el canto de tus diademas,

el quiebre de lo que confluye y termina.

Es simple el amor, hermosa su carta


muéveme el brebaje de tus alcázares,

el calor de tu cuerpo,

la vibración de tus murallas.

Trátame la noche,

el río que pasa ligero por la llanura de estrellas,

el espejo de agua donde se miran Pólux y Cástor.

Procúrame la eternidad del relámpago,

el sonido desnudo del trueno,

la luz desenfrenada del rayo.

Provéeme del fragor que yace en tu sexo,

la alquimia y el cetro de tus extremidades caldeadas:

Sírveme tu efusión,

el calor de tu calor,

el fuego de tu fuego

que sólo yo puedo proveerme de tus ardores,

de la mata caliente de tu boca de incendios.

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