sábado, 26 de octubre de 2013

EROS



XXIII

EROS






Porque se mata lo que se ama

Has suprimido mi rostro,

Mi efigie,

Mi portentosa figura,

Y has disgregado mi aspecto

En lo que tú quieres que yo sea.


Porque se mata lo que se ama

Has quebrantado mi ofrenda,

Desdibujado mis plantas;

Marcado el camino

Que debo procurar en favor de tu beso,

Y has extirpado mi muerte, mi carcaj y mis flechas

Con tal de desleírme en tus bordes,

Volverme corriente de tu corriente,

Rumor de tu sexo,

Fragor de tus ríos.


Porque se mata lo que se ama

-dices-

Porque se niega todo lo que el amante desea

Se le prohíbe una belleza más allá de la nuestra

Se le procura un cuerpo que signifique su estadio.

Yo,

Daimon intermedio entre lo blanco y lo oscuro

La luz y sus sombras;

El más sublime y hermoso de todos,

El más cantado de El Banquete y otras apologías;

Debo sustraerme ante la belleza sinuosa de tus caderas,

Sobrevivirte a pesar de mi muerte,

Reconciliarte a pesar de la vida.


Porque se mata lo que se ama

-dices-

Porque se niega al amado lo que busca y precisa,

Es que yo ando con esta nostalgia de cielo y de estrella

Perdido en tu beso,

Clavado en tu piedra,

Afilado en tu espada.

Porque se ama lo que se mata

-digo-.







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