sábado, 3 de diciembre de 2011

EL FIN DEL MUNDO

El fin del mundo

WINSTON MORALES CHAVARRO






No sé si quien esto escribe feneció bajo las llamas aquel no lejano 7 de septiembre (cuando nació un ángel terrible), o si, por el contrario, es la voz y la escritura de un fantasma,- el lenguaje tácito de la muerte, la imagen de un hombre que no termina de diluirse en la memoria del espejo.
No saberse uno vivo, creer, en nuestro ego y arrogancia, que estamos respirando, que todo cuanto nos rodea es tangible a nuestras manos, que los besos, las caricias, los abrazos son tan reales como esa misma certidumbre de la resurrección y el abandono.

¿Y si el fin del mundo es un hecho? ¿Si ese 666 del que tanto nos hablan algunos hombres es posible, y entonces todo lo que creemos como vida y permanencia no es otra cosa que nostalgia, apego, obstinación a la partida? ¿Y si hace mucho tiempo estamos muertos? ¿Si lo que concebimos como cuerpo y alma no es otra cosa que resonancia, susurros del tiempo y el espacio, reflejos de lo que alguna vez fuimos o de lo que pudimos llegar a ser?

Dicen que de cada cinco estrellas que contemplamos en el cosmos una es un sistema solar como el nuestro. Dicen también, que muchas de esas estrellas hace mucho dejaron de existir y lo que observamos de ellas no es sino el reflejo de una luz que no termina de llegarnos. ¿Qué tal que seamos sólo eso, reflejos, meros reflejos, el brillo de otro espejo, el eco de una voz y una memoria cósmica que reverdece en la cabeza de algún dios?

En nosotros se cumple el principio de Heráclito (nadie se baña en el mismo río dos veces). De igual manera, el bañante nunca será el mismo. La mujer que beso, sus labios de ayer, no serán los mismos de hoy. Sus manos, su sexo, su cintura, su cabello serán siempre nuevos para mí, que de igual modo seré otro hoy, distinto al de mañana.

Entonces la virginidad será siempre posible. La mujer que se entrega con calor a mi boca, así haya sido amada por cien hombres, será limpia y transparente en el hoy, pues el río de Heráclito le da la potestad de ser nueva y renovarse con la llegada de la noche. ¿Cuántas de nuestras células mueren hoy y cuántas se regeneran o renacen mañana? Por eso un beso nunca será el mismo -una virtud del amor-, un abrazo nunca será el mismo, las explosiones e implosiones del amor tienen la facultad del ahora, del presente, del aquí. Allí está la eternidad, lo perfecto, lo inconmensurable. El ser humano es inmortal, renovación, calcinación, putrefacción, fuego vivo.

El fin del mundo es todos los días. Todo lo que sube necesariamente tiene que bajar, todo lo que llega pasa, todo muere, todo se transforma.
Al margen de escrituras apocalípticas, de noticias catastróficas, de episodios bíblicos el ser humano se mueve entre el Eros y el Tánatos. La vida no es posible sin la muerte y viceversa. Esa complementariedad es innegable y de hecho necesaria. Por eso, creo que el fin del mundo está en el hombre, en sus venas, en su arteria henchida de sangre. La muerte está en nosotros desde que nacemos, la llevamos en nuestras manos, como una grafía, como una cicatriz. Desde que nacemos llevamos la muerte sobre nuestros hombros, es y será el último traje, el último trago, nuestra última bebida. La muerte es el fin, pero también el principio

4 comentarios:

Martha Cecilia Cedeño Pérez dijo...

Querido Winston: es un placer leeerte. Pasaré por tus lares con frecuencia (espero verte también por los míos).
Un abrazo desde el Mediterráneo

Anónimo dijo...

Amigo Winston: pareces venido de un sitio sin tiempo. Poseso, estas tocado por la poesía, ni un exorcismo te salvará, afortunadamente.

Atravesaste estrellas: constelaciones enteras.

Te abrazo y te leo

Óscar Ruiz
Urabá

crearte dijo...

Hola viejo Winston, un saludo fraterno de parte de Guillo, El narrador escénico de Anacleto Turupes, el bobo del pueblito Huilense. Me colma de poesía, de sabiduría, cada ves que lo leo. Eres un buen viajero Universal, lo zambulle a uno en lo más sublime del espíritu celestial, del humano, del amor renaciente, del nuevo ser. María Jesús la soñadora de historias, un texto dramático de mi autoria dice: "...no te rías de mi, hermana muerte, porque sin mí no existirías y yo sin ti no viviría, así que el día que me lleves, la muerte será la muerta..." Felicitaciones, es un texto excelente. Guillo/011

ALVARO GIL dijo...

Hola Wisnton, que fascinante la forma como escribe, lo felicito porque ya usted es un personaje reconocido no solamente en el ámbito regional, nacional sino internacional, que bien representado nos sentimos lo opitas, siga adelante que la nuevas generaciones lo tendrán como un ejemplo a seguir. Nuevamente muchas felicitaciones.

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