martes, 8 de mayo de 2012

KUKULCÁN


XX




 Todos los hombres que Kukulcán ha sido

-Siete que se sepa-

guardan entre sí cierta simetría

que los hace

uno en el espacio

y muchos en el tiempo:

equidistantes y cercanos como un bosque.

-Siete que se sepa-

son los que han atravesado los pórticos del sueño

siendo el sueño él mismo

en una doble balaustrada del espejo.

Todos los hombres que Kukulcán ha sido

Manufactureros del elixir de la muerte

Han emprendido en la ruta numérica del viaje

La jerarquía cósmica que todo lo conoce, todo lo diluye,

Todo lo separa.

“Lo que el hombre pueda desear, pedir y esperar”

-Según Kukulcán-

Claves que se conmemoran en las hojas serradas y afiladas del destierro

Vienen del allá

 De Yaxchilán o de Quirigua

-Según se quiera-

Donde está el periodo iniciático del mago

La flecha incólume de los argonautas. 

Todos los hombres que Kukulcán ha sido

Han viajado a través de nueve esferas, nueve capas;

Cada vez que un vehículo se detiene en el camino

Se hace necesario emprender en otro el viaje,

-Dice Kukulcán, el emplumado-;

han soltado su vuelo en las estribaciones de la noche,

resucitado en la carta final de los otros jugadores.

Todos los hombres que ahora cruzan el abismo

-Nueve en total-

llevan su cúpula de sándalo en la muerte.

La lámpara, el barandal,

La ablución, el ajarafe

Guardado en lo que Kukulcán denomina

“Lo sin nombre”

brotan y emergen como el henequén en la primavera

como los esmaltes traslúcidos del viento y de las sombras.

Todos los hombres y ninguno

Poseedores del silencio y lo inanimado,

De lo inexacto y lo gaseoso,

Habitan ahora la Ciudad de las Piedras parlantes,

En la orilla argente de las estaciones.

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domingo, 6 de mayo de 2012

UXMAL


XIX


 

Hay una escalera diagramada en los espejos

De donde emergen los cuerpos del equilibrista.

Dieciocho peldaños se tejen de sus sombras

Y los hijos de las abejas ascienden

Por la espiral bifurcada de su abismo,

Se posan desnudos sobre las fronteras de la muerte

Y  en el cuerpo interpolado de las dagas

Yacen los cráteres de la Terra,

El reflejo difuminado de los otros mundos.

Hay una escalera diagramada en los espejos;

Cien rostros confluyen en el sueño,

Cien puñales, cien espadas,

El mismo hombre pavoneándose su suerte.

Dieciocho máscaras

Son atribuidas al Libro de los Otros,

Un escriba, un saduceo,

Los oficios,

Una aureola para las prostitutas de los templos,

Un poseso repasando las inscripciones de Uxmal.  

Hay una escalera, un espejo,

El ágora, los ángulos,

Un Jaguar irrumpiendo el equilibrio,

Un hombre que emerge de la muerte

Con los dados del Almirante

Jugando otras partidas.

Hay una escalera diagramada en el Libro de las profecías

Y de ella emergen los cuerpos del equilibrista:

El cayado vertiginoso de su propia altura.










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