domingo, 24 de febrero de 2013

EPISTOLA DE PEDRO EN EL MONTE DE JERICÓ



XXIV

EPISTOLA  DE PEDRO

EN EL MONTE DE JERICÓ



 Silencio gallo de los tamtamistas

Que las negaciones de la piedra ya no existen

Y los discípulos cantan entre todos

Un himno a la alegría.

Cesa tu canto gallo de los tamborileros

Que la muerte ya cruzó el portal del Nazareno

Y mi voz no cantará

El No, que tú evocabas a mi suerte.

Detén tu canto pájaro del monte

Y enmudece tu serenata oscura;

Debo decirle Sí a los escribas

Y afirmar las templanzas de la espada

Para que mi lengua no repita con el tararear de tantos nones

El paso de la muerte por estas sinagogas.

Calla tu voz músico ciego;

La muerte ha huido a otras geografías,

Y llegaste tarde con tu grito espeso

A contradecir lo que está escrito en las estrellas:

Le he dicho Sí a la soldadesca de la antigua Roma

Y he aseverado frente a todas las mujeres

El sonido de las cosas, el cantar de las chicoras y las piedras.

Sí: yo conozco al Nazareno,

Soy discípulo de sus vientos y sus arcas;

Sí: yo frecuento al carpintero,

Soy alumno de sus bosques y sus ríos,

Soy la diminuta piedra

Sobre la cual él

Edificara su templo y sus estadios.

Ya no acaecerán más crucifixiones

Ni despedidas en las orillas del sepulcro,

Adiós gallo de los tamtamistas ,

Guarda tu repicar en los anaqueles del olvido

Y cántale ahora a la resurrección de la palabra,

Al presente perpetuo

Porque el eterno retorno palidece ahora

Sobre la bifurcación de los espejos.

Nombrar lo innombrable

Y descifrar lo indescifrable

No son cosas del pasado,

Guarda tu voz estrofa de los condenados

Que yo he gritado Sí con los pulmones de la tierra

 Y no debo esconderme ante la vergüenza de tu canto.

Cierra tu palmoteo de alas gallo de la noche

Yo conozco al poeta de Belén

Y he atravesado con él el río de las sombras,

He participado con él

En la revolución de los caminos,

He visto sus milagros, sus esencias

Sus misterios y transmutaciones en las orillas de la muerte.

Enmudece tu canto Ave de mal agüero

Que este año se han cerrado para siempre los sepulcros

Y no hay más crucifixión

Que la misma que tú te mereces.



















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